viernes, 16 de febrero de 2007

El Renacimiento y el Barroco


Garcilaso De La Vega




Francisco de Quevedo




El Renacimiento y el Barroco[1]


El llamado Siglo de Oro, es el período histórico y literario más importante de España, que sucede a la Edad Media en Europa, conocido como el Renacimiento, y comprende todo el siglo XVI [2]. Los escritores del Renacimiento adoptaron como modelos que debían ser imitados a los escritores de la antigüedad clásica, y a grandes italianos del siglo XIV, como Dante y Petrarca[3]. La filosofía que más influye en ese período es el Neoplatonismo, para quienes todas las cosas son un reflejo de la Belleza, es decir, de la Divinidad, porque el hombre es un ser imperfecto y busca elevarse por medio de la contemplación de las cosas bellas, como la naturaleza, el arte, la mujer, y el amor intelectual y puro, no pasional, en donde el hombre es la medida de todas las cosas, por ello los poetas cantan al amor humano.

Con Garcilaso De La Vega
[4] (1501-1536), se inicia ese siglo. Es un poeta petrarquista, tanto en la forma (nuevos versos y estrofas) como en el contenido (neoplatonismo). Adapta las formas italianas, utilizando el verso endecasílabo y los recursos típicos de la poesía italiana como el soneto, terceto, la canción, la lira, la rima interna y los versos sueltos, que reflejan el estilo y tono de la poesía neolatina del Renacimiento.

De las características más importantes de la poesía de Gracilazo se destacan: la búsqueda de la perfección, la musicalidad, la suavidad, el equilibrio y la elegancia en el estilo, que son marcas renacentistas. Observamos en los sonetos el cuidado de la forma; sin embargo ello no debía ser más importante que la emoción lírica y la comunicación de sentimientos, lo que le imprime a su poesía un tono intimista o solipsista.

Soneto V

Escrito’stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribisteis; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
Soneto X
¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía
y con ella en mi muerte conjuradas.
¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas qu’en tanto bien por vos me vía,
que me habiades de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
llevadme junto el mal que me dejastes;
si no, sospecharé que me pusistesen
tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

Esta apreciación se puede observar en la lectura aislada de estos dos sonetos, V y X, donde suministra una determinada información de su lírica intimista, cargadas de sentimientos, y eso lo mantiene en un plano humano. El soneto V, gira en torno al amor (el cual tiene cierto paralelismo con el mito grecolatino de Dido y Eneas) al que dedica la mayor parte de su producción, y que sirve para la expresión de una profunda vibración de lo sentido. Sin embargo, aunque el soneto V es amoroso, se refiere al amor no correspondido, truncado por la muerte, o el amor ideal. Y en ese aspecto, se puede sentir cierto pesimismo, motivado a la búsqueda permanente e inútil del amor imposible, el amor platónico
[5]. También se puede apreciar la admiración por la belleza femenina: “que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo”(…)

El soneto X*
, por su parte, contiene una carga existencialista. En ese aspecto, hay cierto dejo del barroquismo en su poesía, como las referencias a la muerte, del hombre que se siente abandonado por Dios, aunado a la decepción amorosa:¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,dulces y alegres cuando Dios quería!Juntas estáis en la memoria míay con ella en mi muerte conjuradas/(…)

Entonces, según aprecio, los sonetos V y X, no reflejan una visión optimista de la vida, como presupone el Renacimiento. Quizás, ello se deba a que los grandes sucesos de su época
[6], desencadenan una concepción negativa del mundo y de la vida, donde priva el malestar, el descontento, la angustia y el desengaño, lo cual contrasta con el idealismo renacentista. La poética de Gacilaso, aún cuando está claramente enmarcada en el Renacimiento, se aparta mucho de éste, por lo menos en estos sonetos, ya que se aprecia el pesimismo, el desengaño, la desconfianza, en fin, concepciones contrarias al Renacimiento y más próximas a la barroca, cuando el poeta se sumerge en una oscuridad, como si una fuerza gobernara su destino (…) /verme morir entre memorias tristes /(…) y lo llevase por sendas de fatalidad: :/(…) llevadme junto el mal que me dejastes; /(…), en donde el dolor deforma cuanto le rodea y lo llena de amargura y desolación (…) y con ella en mi muerte conjuradas/(…).

A finales del siglo XVI y principios del XVII, comienza a observarse un cambio en las formas sencillas de este período, y se produce la Crisis del Renacimiento. Como consecuencia de ello surge el Barroco
[7], que supuso el abandono de la ideología renacentista, produciendo profundos cambios que alterarán la visión del mundo.

Contrastando los dos períodos, se puede definir el Renacimiento (1492-1598) como un período abierto, es decir, internacional, pagano, neo-clásico, italianizante y alegre. El Barroco (1598-1700) en tanto, es un período cerrado, nacionalista, hispanizante, cristiano, decadentista y de desengaño. En este período se produce el renacimiento de las letras clásicas y el énfasis en lo secular, lo pagano y lo humano, incorporando el Humanismo, donde se afirma la dignidad del hombre y su capacidad de superación, por medio de la razón, pero también el placer de las cosas terrenales, lo mundano, lo carnal, que se refleja en la cultura y en casi todas las artes
[8]. Es un arte contradictorio, de desorden y de incertidumbre. Sin embargo, no puede clasificarse de bueno o malo en sí mismo, sino producto del descontento con las formas del pasado. Tampoco, según Wellek, el término barroco, puede ser reducido a un período o estilo específico, debido a que puede ser determinado tanto por el estilo, por una parte, y por las categorías ideológicas o actitudes emocionales, por otra, que al combinarse manifiestan una definida visión del mundo.[9]

En ese sentido, el barroco literario, en líneas generales
[10], siguen principalmente dos movimientos diferentes que recargan el estilo para conseguir mayor belleza o significación: el culteranismo y el conceptismo. Quevedo y Góngora son los máximos representantes de estos movimientos culturales.

Por un lado, el culteranismo se preocupa fundamentalmente por la forma, y sus recursos son el cultismo, perífrasis, metáforas, retruécano y el hipérbaton. Se utiliza sólo el verso con profusión de metáforas y el uso exagerado del hipérbaton. Se considera un arte de minorías por su lenguaje oscuro. Unos, como Quevedo, quien cultiva la crítica, proponiendo modelos de conducta, tienen un sentido pesimista y sus obras tratan sobre la vanidad y lo transitorio de las glorias humanas; otros, como Góngora, dan mucha importancia a las formas artísticas.

El conceptismo, por su parte, y cuyo mayor representante fue Francisco de Quevedo Villegas (1580-1640), profundiza en el sentido o concepto de las palabras, ponen más énfasis en el fondo y las palabras, en sus múltiples significaciones. Se utilizó en el verso y en la prosa. Se puede definir como una agudeza mental que da preferencia a las ideas. Sus recursos frecuentes son las metáforas, no para embellecer, como el culteranismo, sino para impresionar la inteligencia en la utilización de una misma palabra con significados diferentes, o decir mucho con pocas palabras. El estilo es breve y conciso, que se logra mediante la elipsis, antítesis, frases o ideas, con el fin de agudizar la mente.
En ¡Cuán frágil es la vida!, Quevedo desarrolla la idea de la brevedad de la vida y su carácter pasajero. Aunque fue una idea que tocan todos los poetas desde la Edad Media; en la época barroca conduce a un sentimiento de desolación y desengaño. Sobre todo por una visión pesimista sobre la vida breve y fugaz: “(…) ¡Cómo de entre mis manos te resbalas!/ ¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!(…)”, donde el hombre es un ser aquejado de miserias y pasiones, y cuyo fin es la muerte. La renuncia sólo puede resolverse con la muerte. Hatzsfeld le llama el concepto barroco del tiempo-eternidad, que es fundamental en el ser del hombre barroco.( Hatzfeld: 116)
Sonetos de ¡Cuán frágil es la vida! de Quevedo

CONOCE LA FUERZA DEL TIEMPO Y EL SER EJECUTIVO COBRADOR DE LA MUERTE
¡Cómo de entre mis manos te resbalas!

¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!

¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,

pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz, de tierra el débil muro escalas,

en quien lozana juventud se fía;

mas ya mi corazón del postrer día

atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!

¡Que no puedo querer vivir mañana

sin la pensión de procurar mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana

es nueva ejecución, con que me advierte

cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.



REPRESÉNTASE LA BREVEDAD DE LO QUE VIVE Y CUÁN NADA PARECE LO QUE SE VIVIÓ

¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?

Aquí de los antaños que he vivido;

la fortuna mis tiempos han mordido;

las horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde,

la salud y la edad se hayan huido!

Falta la vida, asiste lo vivido

y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue, mañana no ha llegado,

hoy se está yendo sin parar un punto;

soy un fue, y un seré y un es cansado.

En el hoy, y mañana, y ayer, junto

pañales y mortaja, y he quedado

presentes sucesiones de difunto.

Los anteriores sonetos reflejan el espíritu del hombre del barroco, quien expresa la desconfianza, el desengaño, y la conciencia de una vida breve y del tiempo devorador. Por ello, el hombre del barroco, casi siempre, se refugia en lo pagano, lo mundano, lo humano en el placer de las cosas terrenales, lo carnal y lo placentero, como una manera de expresar su sentimiento de abandono, sin dejar de lado la preocupación moral, lo que significa su actitud emocional ante la vida, con un dejo de melancolía, pero en un sentido amplio, como una visión del mundo que le rodea.

A manera de conclusión, las diferencias entre el Renacimiento y el Barroco, pudieran centrarse en la visión que se tiene del mundo, es decir, optimista o pesimista, respectivamente. Con respecto a las clasificaciones, Wellek dice que: “Probablemente sea necesario abandonar los intentos de definición del barroco en términos puramente estilísticos. Hay que reconocer que todos los artificios estilísticos pueden aparecer en casi todas las épocas.” (Wellek: 84). ¿Es posible, entonces, reconocer “el alma barroca” entre Garcilaso y Quevedo? Siendo ambos de épocas diferentes, no obstante, se observa en sus poesías cierta unificación de la sensibilidad, lo cual es estimable en todo poeta, donde ocurre una suma de lo emocional y lo intelectual. Gacilaso y Quevedo nos muestran, cada uno en su estilo y época, una visión compartida con un trasfondo metafísico ¾ equivalente al claroscuro que se aprecia en la plástica y en el teatro en la “mutua elucidación de las artes”; a ese aspecto se refiere H. Hatzfeld como “el espíritu de época”, y que es necesario para comprender el barroco.

En ese sentido, según mi apreciación, y de acuerdo a lo expresado por Wellek, en cuanto al problema de enmarcar a un autor dentro de un período o estilo determinado, o definir cada período
[11], Gacilaso no pareciera encajar en la concepción general del pensamiento renacentista, lo que hace pensar ( y constituye una disgregación de mi parte) con relación a si Gacilaso, que indiscutiblemente es del Renacimiento, no fue más bien un adelantado, que lo acerca más al Barroco. Tal apreciación proviene de lo que hemos venido diciendo sobre el barroco, de manera reiterada por Wellek. También es importante lo que al respecto dice H. Hatzfeld: “Es sabido que las nociones ideológicas sobre la vida correspondientes a una determinada época se manifiestan de modo análogo en los motivos literarios y plásticos: las formas internas de cultura, conceptuales y fundamentales, se exteriorizan a través de medios diferentes, pero con recursos estilísticos similares, desde el momento en que las humanas actitudes y las respuestas simbólicas a los misterios de la vida han de encarnar necesariamente en signos verbales e iconográficos paralelos” (Hatzfeld: 108), lo cual concuerda con lo dicho por Wellek.

Es importante, entonces, también considerar, digamos “la vigencia” de ese espíritu en nuestra época; tal apreciación proviene de una sensación de paralelismo con la inconsistencia del mundo actual, la desesperanza, la melancolía, y en fin, por la sensación de abandono; lo que significaría que el espíritu barroco corresponde más que a una época, a una visión del mundo en el que cada quien vive, y que como en el pasado, sirve para justificar cierta sensibilidad artística que mitigue las tristezas de la vida, y principalmente, el horror de la muerte y la certeza de lo ínfimo del ser.

Las principales diferencias entre el Renacimiento y el Barroco en España serían:
Renacimiento.

Grandeza de España
Españoles seguros de sí mismos y de su importancia en Europa
Visión optimista de la vida
El hombre como centro ideológico; valoración de la vida terrena. Antropocentrismo.
Confianza en la bondad de la naturaleza.
Entusiasmo por lo natural y espontáneo.
Serenidad (Locus Amoenus), equilibrio y elegancia en el estilo y en el contenido
Barroco
Decadencia española
Desconfianza y desengaño
Visión pesimista: el hombre es un ser aquejado de miserias y pasiones, cuyo fin es la muerte.
Vida breve y fugaz (Quevedo: “vivir es ir muriendo”).
La muerte y la escasa valoración de lo humano como centros ideológicos. Teocentrismo.
Desconfianza por los impulsos naturales del hombre.
Gusto por lo cuidadosamente elaborado, por los retorcimientos de estilo.
Efectismo: contrastes violentos, artificiosidad, dinamismo y complicación con el interés de impresionar.
Se mezcla lo trágico y lo cómico, lo bello con lo feo, lo religioso y lo profano
Tendencia a lo hiperbólico.
Bibliografía
Wellek, R. (1968. Conceptos de crítica literaria. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela.
Hatzfeld, H.( 1964).Estudios sobre el barroco. Ángela Figuera (trad.). Madrid: Gredos, Biblioteca románica hispánica.
Electrónicas. Barroco. Recuperado de
http://roble.cnice.mecd.es/~msanto1/lengua/1barroco.htm(02-02-2007)Garcilaso de la Vega. Sonetos. Recuperado de http://www.garcilaso.org/obras/sonetos.htm(31-01-2007)El barroco. Sonetos de Quevedo. Recuperado de http://roble.cnice.mecd.es/~msanto1/lengua/1barroco.htm( 31-01-2007)
Notas:[1] Como ambos períodos son muy extensos de explicar, me centraré en los sonetos de Garcilaso De La Vega y de Francisco de Quevedo, para revisar aspectos presentes en sus textos que dan cuenta del sentir de cada período.[2] Aunque sus precedentes se encuentran en los siglos XIV y XV y sus influencias se dejan notar en el XVII.[3] El período empieza con el poeta Garcilaso de la Vega (1501-1536) y termina con el dramaturgo Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).[4] Es el prototipo del caballero renacentista, es decir, soldado, cortesano y poeta.[5] Posiblemente el de Isabel Freyre, dama del cortejo de la reina Isabel, casada con Carlos V, su amor imposible, y quien le sirve de musa en muchos de sus poemas.[6] Garcilaso vivió en pleno descubrimiento del Nuevo Mundo; una época en que la Reforma protestante convulsionaba Occidente y España, donde se vivía mucha inestabilidad política, (sobre todo por la muerte de Isabel de Castilla en 1504, y las luchas de poderes).[7] El término “Barroco” según Wellek, proviene de baroco, nomenclatura de los silogismos. Wellek, René: Conceptos de critica literaria:61Otros consideran que se formó por el cruce de dos palabras: “barroco” (en portugués: “perla irregular”) y “barocco” (en italiano: “razonamiento retorcido”). Tenía un matiz peyorativo; hoy designa la cultura característica Barroco. Recuperado de http://roble.cnice.mecd.es/~msanto1/lengua/1barroco.htm(02-02-2007)[8] Según Wellek, Wölfflin fue el primero en trasladar él término barroco a la literatura, que se extendió por casi toda Europa, con algunas excepciones en Francia, quien lo había rechazado. Wellek, René: Conceptos de critica literaria: 71[9] “El término barroco es mucho más aceptable, me parece, si tenemos en mente un movimiento europeo general cuyas convenciones y estilo literario pueden ser descritos de modo bastante concreto, y cuyos límites cronológicos pueden ser determinados con bastante exactitud, desde las últimas décadas del siglo XVI hasta mitad del siglo XVIII, en unos cuantos países”. Wellek, René: Conceptos de critica literaria: 78-79.[10] “ El barroco literario como estilo literario internacional es de altísimo valor estético y no se puede identificar con sus propios excesos, secentismo, conceptismo, marinismo, culteranismo o preciosismo, teniendo en cuenta, sobre todo, que dichas formas, desprovistas en sí mismas de sentido, se limitan a repetir figuras estilísticas tradicionales o medievales, conocidas desde el tiempo de los trovadores, de Petrarca y Cariteo, y que después del Renacimiento, no revelan ya, la mayoría de las veces, sino falta de disciplina” (Hatzfeld, Helmut. Estudios sobre el barroco, págs.125-126)[11] “…se ha asociado el barroco con razas determinadas, con clases sociales, con organizaciones confesionales, o con un movimiento político y religioso(…)”Wellek, René: Conceptos de critica literaria: 84).





* Composición poética que consta de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos una misma consonancia. En los tercetos pueden ir ordenados de distintas maneras. La estructura del poema es de ABBA ABBA CDC DCD; con versos endecasílabos y rimas consonantes, siguiendo el esquema del soneto utilizando los versos al estilo italiano. El soneto presenta una acentuación rítmica de tipo sáfico (acentos en 4.ª, 8.ª) en los dos primeros cuartetos, mas el juego rítmico en los tercetos, Garcilaso utiliza ritmo heroicos (versos 11 y 12) y finaliza con el ritmo sáfico con el que empieza el soneto.

Soneto X de Garcilaso:
"¡Oh-dul-ces-pren-das-por-mi-mal-ha-lla-das, 11 A 2ª 4ª y 10ª
dul-ces-y_a-le-gres-cuan-do-Dios-que-rí-a, 11B 4ª, 6ª y 10ª
jun-tas-es-táis-en-la-me-mo-ria-mí-a 11B 4ª, 8ª y 10ª
y-con-e-lla_en-mi-muer-te-con-ju-ra-das! 11A 3ª, 6ª y 10ª
¿Quién-me-di-je-ra,-cuan-do-las-pa-sa-das 11A 4ª, 6ª y 10ª
ho-ras-qu’en- tan-to-bien-por-vos-me-ví-a, 11B 4ª y 10ª
que-me_ha-bia-des-de-ser-en-al-gún-dí-a 11B 3ª, 9ª y 10ª
con-tan-gra-ve-do-lor-re-pre-sen-ta-das? 11A 3ª, 6ª y 10ª
pues-en-u-na_ho-ra-jun-to-me-lle-vas-tes 11C 4ª, 6ª y 10ª
to-do_el-bien-que-por-tér-mi-nos-me-dis-tes, 11D 3ª6ª y 10ª
lle-vá-me-jun-to_el-mal-que-me-de-jas-tes; 11C 4ª, 6ª y 10ª
si-no,-sos-pe-cha-ré-que-me-pu-sis-tes 11D 2ª 6ª y 10ª
en-tan-tos-bie-nes-por-que-de-se-as-tes 11C 4ª y 10ª
ver-me-mo-rir-en-tre-me-mo-rias-tris-tes. 11D 4ª, 5ª, 8ª y 10ª
















12 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,Quería felicitarte por el gran trabajo que has echo haciendo este entrada sobre el barroco y el renacimiento,la expresividad con que te expresas mu bien,te lo dice un niño de 15 años jajaja:-),me ha gustado mucho .
ole ole y ole!!!.

Anónimo dijo...

hola yo queria felicitar al autor de este trabajo por la estupenda comparacón que a hecho sobre el barroco y el renacimiento y darle las gracias porque me a servido a parte de mi trabajo para aprender mas sobre los distintos estilos y épocas por las que pasó España en el Siglo de Oro.

Anónimo dijo...

Gracias por tu aporte, necesitaba despejar algunas dudas de las corrientes para mi examen, tu publicacion es muy completa. mil gracias

Anónimo dijo...

Muchas gracias, me a servido para hacer algunas partes de un trabajo.
Lo defino con una palabra: PERFECTO¡

Anónimo dijo...

Hola! me gustaría felicitar-te por el gran trabajo que has hecho en esta página.
Me ha servido de mucho para hacer comentarios de texto de poemas barrocos.
Gracias!

Anónimo dijo...

Buenas, solo quería felicitarte ,pues explicas dos extensos periodos muy claros y concisos,está muy bien.Gracias.

Anónimo dijo...

esto da asco

Mariae.Odisea dijo...

Jajaja la envidia mata

Mariae.Odisea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mariae.Odisea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luciano Sívori dijo...

Hola!! Excelente nota. La experiencia humana se concibe a través de los opuestos, y en el arte en general (así como en la literatura en particular) la dicotomía por excelencia es lo clásico frente a lo barroco.

Es un tema muy interesante del que hay mucha tela para cortar.

Justamente escribí una nota al respecto en mi blog. Si te interesa, te invito a leer mi nota y comentarla!!


http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/07/la-vida-como-un-pendulo-balzac-vs.html


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Subo notas de literatura, cine, humor y cultura en general. Saludos!!

Luciano

Cristian dijo...

Hay muchos sucesos que han revolucionado el arte a nivel mundial, y uno de ellos es el renacimiento en europa que ha generado muchos cambios y la aparición de grande artistas en todo el mundo. Ojala que en el futuro podamos conseguir grandes obras como las de siglos anteriores